Esas conexiones de dudoso origen me hicieron pensar que, tal vez, Serrat tenía razón. Prueben que, esto sí, es gratis.
Hoy puede ser un gran día
Maldito Tik Tok. No lo abro seguido, en realidad, y a esta edad uno entra a esas plataformas tomadas por niños y jóvenes solo cuando se acuerda o cuando, como pasó esta semana, me mandan un link sobre algo que seguramente no es de mi interés. El tema fue que, como siempre pasa, me quedé unos minutos viendo el contenido que esa trampa tan adictiva tenía.
Y entonces apareció uno de esos "pensadores en fragmentos de segundos" citando una frase que me dejó, por demás, reflexionando. El tiktoker en cuestión dijo: "Para ser felices se necesita eliminar dos cosas: el temor de un mal futuro y el recuerdo de un mal pasado". Claro que no mencionó al autor, solo "alguien dijo", como si nada más importara.
Me quedó resonando todo el día porque la frase, una invitación al estado más buscado entre los mortales, prometía algo simple: concentrarme en el presente. Como si eso, a estas alturas ya un mandato, fuese tan fácil. Y, con un abuso de literalidad, pensé: ¿a quién le gustaría solo pensar en el presente? En esa aventura que, por momentos, nos hace querer escapar.
Maldito algoritmo, pero me perturbó pensar por qué se me apareció ese sujeto con voz rara y pausada diciendo semejante consigna. Si yo estaba bien con los videos de perritos recibiendo a sus dueños y las sugerencias sobre dónde comer un buen lomo en Mendoza. Ni siquiera busqué en internet "¿Cómo vivir el hoy?" o "¿Cómo ser feliz con tan poco?".
¿Quién lo hace? Lo de vivir el presente, digo. Sin pensar en lo que vendrá y, mucho menos, en lo que hizo. ¿Se puede? Pensar que cada mañana será única, que debemos vivir el día con la intensidad de quien sabe que nada más vendrá. Es hermoso pensarlo, pero no sé si da para una columna semanal un jueves cualquiera, en donde no importa en qué ciudad.
Solo por un día, no preguntarnos qué queremos ni dónde estábamos. Suena mágico. Respirar con la expectativa de que cada segundo nos sorprenda. No saber cómo terminará el día y lo mejor: que comenzará otro igual a este.
¿Será un tema de la edad? ¿Pensaremos en la vida y en la muerte con más frecuencia que un adolescente? Seguramente. Ese Tik Tok de los inexpertos en vivencias no les debe aparecer ni por casualidad. Debe ir a lo seguro: a sus cantantes favoritos, a los mejores goles y a los lugares fantásticos por descubrir. Puro futuro sin pasados comprometedores.
Y lo digo, otra vez, pero ya de memoria: "Para ser felices se necesita eliminar dos cosas: el temor de un mal futuro y el recuerdo de un mal pasado".
Hago fuerza, pero no puedo. Quiero escapar de este presente tan poco prometedor. Sueño con tiempos mejores y me esfuerzo por mantener los buenos recuerdos.
Viajo con la imaginación a una gran mesa con toda la familia. Voy a llamar a mis hermanas para decirles que quiero verlas. Voy a sacarme una nueva foto para las columnas del diario, caminaré por el parque con mi amiga de toda la vida, prepararé algo rico para la cena y, seguramente, brindaré por este día.
Listo mi presente. Es todo por hoy.